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Tratamientos de medicina estética

Información para decidir con seguridad

La medicina estética comprende tratamientos no quirúrgicos destinados a mejorar determinados aspectos faciales o corporales. En España, la unidad asistencial de medicina estética se define como aquella en la que un médico es responsable de realizar este tipo de procedimientos.

Cada tratamiento debe comenzar con una valoración médica personalizada. El profesional debe conocer el estado de salud del paciente, sus antecedentes, la medicación que utiliza, sus expectativas y las posibles contraindicaciones antes de recomendar cualquier procedimiento.

La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica.

Tratamientos faciales

Los tratamientos faciales pueden dirigirse a mejorar la calidad de la piel, suavizar determinados signos del envejecimiento, recuperar volumen o tratar aspectos concretos de la anatomía facial.

Tratamientos para las arrugas de expresión

Se emplean para suavizar las líneas que aparecen por la contracción repetida de los músculos faciales, especialmente en zonas como la frente, el entrecejo o el contorno de los ojos.

Antes de realizarlos, el médico debe estudiar la expresión facial, la fuerza muscular y las características anatómicas de cada paciente.

Implantes o materiales de relleno

Los materiales de relleno pueden utilizarse para recuperar volumen, mejorar determinados contornos, corregir asimetrías o tratar algunos surcos y arrugas.

Su indicación debe adaptarse a la anatomía y necesidades del paciente. Los productos utilizados deben cumplir la normativa aplicable, disponer del correspondiente marcado CE cuando proceda y poder identificarse mediante su etiquetado y trazabilidad. La AEMPS mantiene un listado actualizado de implantes de relleno comunicados para su comercialización en España.

Tratamientos de hidratación y calidad cutánea

Su objetivo es mejorar características como la hidratación, luminosidad, elasticidad o textura de la piel.

El procedimiento más adecuado dependerá del estado cutáneo, la edad, los hábitos del paciente y la existencia de manchas, cicatrices u otras alteraciones.

Peelings médicos

Consisten en la aplicación controlada de determinadas sustancias para producir una renovación de las capas superficiales o medias de la piel.

Pueden estar indicados para tratar textura irregular, determinadas manchas, marcas superficiales o signos de fotoenvejecimiento. La profundidad y composición del peeling deben seleccionarse tras valorar el tipo de piel y el riesgo de efectos adversos.

Láser, luz y otras tecnologías

Las tecnologías médicas pueden emplearse para abordar manchas, lesiones vasculares superficiales, textura irregular, cicatrices, envejecimiento cutáneo o eliminación del vello, entre otras indicaciones.

No todos los dispositivos sirven para lo mismo. El médico debe seleccionar la tecnología y los parámetros adecuados para cada piel y cada objetivo.

Tratamientos de estimulación cutánea

Existen procedimientos destinados a estimular procesos naturales de renovación y producción de componentes estructurales de la piel.

Los resultados suelen ser progresivos y pueden requerir varias sesiones. El profesional debe explicar qué mejoría puede esperarse y durante cuánto tiempo.

Tratamientos corporales

La medicina estética corporal puede abordar alteraciones de la piel, depósitos localizados, flacidez, celulitis, cicatrices u otros aspectos que preocupen al paciente.

Tratamientos para la grasa localizada

Algunos procedimientos no quirúrgicos pueden ayudar a reducir pequeños depósitos localizados en pacientes correctamente seleccionados.

No sustituyen una alimentación equilibrada, la actividad física ni los tratamientos médicos indicados para el sobrepeso o la obesidad.

Tratamientos para la flacidez

Pueden utilizar diferentes tecnologías o técnicas de estimulación para mejorar la firmeza y la calidad de la piel.

El resultado depende de factores como la edad, el grado de flacidez, el estado de los tejidos y los hábitos de vida.

Tratamientos para la celulitis

La celulitis puede presentar distintos grados y características. Por ello, no existe un único procedimiento adecuado para todos los pacientes.

La valoración debe identificar qué componentes predominan para plantear una estrategia realista y personalizada.

Tratamiento de lesiones vasculares superficiales

Determinadas alteraciones vasculares pueden tratarse mediante técnicas médicas específicas, pero antes es necesario valorar su naturaleza y descartar problemas circulatorios que requieran otro abordaje.

Tratamientos capilares

La medicina estética también puede incluir la valoración de determinadas alteraciones relacionadas con el cabello y el cuero cabelludo.

La caída del cabello puede tener causas hormonales, nutricionales, hereditarias, inflamatorias o asociadas a enfermedades y medicamentos. Por este motivo, es importante realizar una historia clínica y, cuando sea necesario, solicitar pruebas antes de recomendar un tratamiento.

Tratamientos para cicatrices y marcas

Las cicatrices producidas por acné, intervenciones, traumatismos u otras causas pueden mejorar mediante diferentes técnicas.

El procedimiento dependerá del tipo de cicatriz, su profundidad, localización, antigüedad y características de la piel. En muchos casos es necesario combinar varios tratamientos y realizar más de una sesión.

¿Cómo se elige el tratamiento adecuado?

La elección no debe basarse únicamente en una fotografía, una tendencia de redes sociales o una promoción comercial.

El médico debe valorar:

  • El motivo de consulta.
  • El estado general de salud.
  • Los antecedentes médicos y alérgicos.
  • La medicación habitual.
  • La anatomía y calidad de los tejidos.
  • Las expectativas del paciente.
  • Los posibles riesgos y contraindicaciones.
  • Las alternativas disponibles.
  • El tiempo de recuperación.
  • La necesidad de mantenimiento.

En algunas ocasiones, la decisión más segura puede ser aplazar el procedimiento, recomendar otro tratamiento o desaconsejar la intervención.

Antes del tratamiento

Durante la consulta previa, el paciente debe recibir información clara sobre:

  • El nombre y finalidad del procedimiento.
  • Los resultados razonablemente previsibles.
  • Sus limitaciones.
  • Las posibles molestias.
  • Los riesgos y efectos adversos.
  • Los cuidados posteriores.
  • La duración aproximada del resultado.
  • La posibilidad de necesitar varias sesiones.
  • El coste total y las revisiones incluidas.

También debe conocer qué profesional realizará el tratamiento y comprobar que se llevará a cabo en un centro sanitario autorizado. El Ministerio de Sanidad dispone de un registro público de centros, servicios y establecimientos sanitarios.

Después del tratamiento

Los cuidados posteriores varían según el procedimiento, pero pueden incluir evitar el sol, no manipular la zona, suspender temporalmente el ejercicio intenso o utilizar productos específicos.

El paciente debe recibir indicaciones por escrito y conocer cómo contactar con el centro si aparece una reacción inesperada.

Algunos efectos, como inflamación leve, sensibilidad, enrojecimiento o pequeños hematomas, pueden ser transitorios. Sin embargo, deben consultarse de forma inmediata síntomas como dolor intenso, cambios importantes en el color de la piel, alteraciones visuales, dificultad respiratoria, fiebre o inflamación progresiva.

En los centros que trabajan con implantes de relleno de ácido hialurónico, la AEMPS indica que debe disponerse de hialuronidasa para poder actuar inmediatamente ante determinadas complicaciones.

¿Cuánto duran los resultados?

La duración varía según el tratamiento, el producto empleado, la zona tratada y las características individuales del paciente.

Algunos resultados son temporales y requieren mantenimiento. Otros aparecen de forma progresiva durante las semanas posteriores. El médico debe evitar prometer duraciones exactas o resultados idénticos en todos los pacientes.

¿Son procedimientos sin riesgos?

No. Aunque muchos tratamientos sean mínimamente invasivos y permitan una recuperación rápida, siguen siendo procedimientos sanitarios y pueden ocasionar efectos adversos.

Dependiendo de la técnica, pueden producirse:

  • Inflamación, hematomas o dolor.
  • Infecciones.
  • Reacciones alérgicas.
  • Quemaduras o alteraciones de la pigmentación.
  • Asimetrías o resultados insatisfactorios.
  • Lesiones vasculares o nerviosas.
  • Cicatrices.
  • Complicaciones oculares poco frecuentes, pero potencialmente graves.

La formación del profesional, la correcta indicación, la calidad de los productos, la autorización del centro y la atención posterior reducen los riesgos, pero no permiten eliminarlos por completo.

Resultados naturales y expectativas realistas

La medicina estética debe respetar los rasgos, la identidad y las características individuales de cada persona.

El objetivo no debería ser perseguir modelos irreales ni transformar completamente al paciente, sino plantear mejoras proporcionadas y compatibles con su anatomía.

Un profesional responsable explicará tanto las posibilidades como las limitaciones del tratamiento y rechazará procedimientos innecesarios, excesivos o perjudiciales.

El compromiso de AMEG

La Asociación de Medicina Estética de Granada promueve tratamientos:

  • Indicados después de una valoración médica.
  • Realizados por profesionales cualificados.
  • Desarrollados en centros sanitarios autorizados.
  • Basados en criterios científicos y éticos.
  • Con productos identificables y correctamente conservados.
  • Acompañados de información y consentimiento.
  • Con seguimiento y atención ante posibles complicaciones.