Ir al contenido principal

Recomendaciones para escoger una clínica de Medicina Estética

Desde AMEG le aconsejamos tener en cuenta los siguientes puntos a la hora de buscar un médico o clínica de Medicina Estética, con objeto de ponerse en las mejores manos.

–  Asegurarnos de que nos encontramos en una clínica de Medicina Estética: revisar los diplomas y títulos que acrediten al centro y al médico responsable de dicha clínica.
–  Consultar el directorio de clínicas en la web tanto de la Asociación de Medicina Estética de Granada (AMEG) como de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC) o contactando con sus secretarías técnicas.
– Pedir consulta médica en varias clínicas sobre el problema que se quiere tratar. Así conseguirá una idea más clara de las posibles soluciones con distintos profesionales.
– Reflexionar el tiempo necesario antes de escoger el tratamiento, sin precipitaciones. Asegurarse de que siempre está siendo informado por el médico que va a realizar el tratamiento y no por terceras personas.
– Desechar ideas preconcebidas sobre el tratamiento que se necesita: el paciente debe exponer su problema y el médico estético le explicará las mejores soluciones a su caso.
– Requerir información exhaustiva sobre los condicionamientos del tratamiento que se va a aplicar y, finalmente, firmar un documento de consentimiento informado para dejar constancia de este hecho.
– Desconfiar de los tratamientos o de los productos que prometan resultados espectaculares en poco tiempo o a precio llamatívamente reducido. La Medicina Estética puede hacer mucho para ayudarnos, pero los milagros son imposibles.
– Aprender a sacar partido del propio cuerpo y de los propios rasgos.
– Acompañar los tratamientos con hábitos saludables de sueño, ejercicio, dieta, etc. como mejor forma de garantizar resultados óptimos.
– Disfrutar de las mejorías que vaya consiguiendo sin agobios. Poco a poco podrá conseguir lo que se propone.

Otras recomendaciones importantes antes de elegir:

Además de los aspectos anteriores, desde AMEG aconsejamos comprobar una serie de cuestiones relacionadas con la seguridad, la cualificación profesional y el seguimiento del paciente.

Comprobar la autorización sanitaria del centro

Antes de someterse a cualquier procedimiento, es importante asegurarse de que el establecimiento está autorizado para desarrollar actividad sanitaria y que dispone de las instalaciones adecuadas para los tratamientos que ofrece.

Una clínica de medicina estética debe identificar claramente:

  • El nombre del centro.
  • El médico responsable.
  • La autorización o registro sanitario.
  • Los servicios y tratamientos que está autorizada a realizar.
  • Los datos de contacto y localización.

Un espacio atractivo o una gran presencia en redes sociales no sustituyen la autorización sanitaria ni las garantías profesionales necesarias.

Confirmar quién realizará el tratamiento

El paciente debe saber desde el primer momento qué médico realizará la valoración y quién llevará a cabo el procedimiento.

Es recomendable solicitar:

  • Nombre y apellidos del profesional.
  • Número de colegiado.
  • Titulación médica.
  • Formación relacionada con el tratamiento.
  • Experiencia en la técnica propuesta.
  • Identidad del profesional encargado del seguimiento.

La información principal sobre el procedimiento debe proporcionarla el médico que va a realizarlo y no únicamente personal comercial, administrativo o de recepción.

Realizar una valoración médica previa

Todo tratamiento debe comenzar con una consulta y una valoración personalizada.

Durante esta primera visita, el médico debe conocer:

  • El motivo de consulta.
  • Los antecedentes médicos.
  • Las enfermedades actuales.
  • Las alergias.
  • La medicación habitual.
  • Los tratamientos estéticos realizados anteriormente.
  • Las expectativas del paciente.
  • Las posibles contraindicaciones.

No todos los tratamientos son adecuados para todas las personas. Después de la valoración, el médico puede recomendar una técnica, proponer una alternativa, aplazar el procedimiento o desaconsejarlo.

Recibir información clara y completa

Antes de tomar una decisión, el paciente debe comprender en qué consiste el tratamiento y qué puede esperar de él.

La información debería incluir:

  • El objetivo del procedimiento.
  • El producto, técnica o tecnología que se utilizará.
  • Los resultados razonablemente previsibles.
  • Las limitaciones del tratamiento.
  • La duración aproximada de los efectos.
  • Los posibles riesgos y efectos adversos.
  • Los cuidados previos y posteriores.
  • El número aproximado de sesiones.
  • La necesidad de revisiones o mantenimiento.
  • El precio total.

El paciente debe poder plantear todas sus preguntas y recibir respuestas comprensibles, honestas y adaptadas a su caso.

Leer el consentimiento informado

El consentimiento informado no debe considerarse un simple documento para firmar, sino la confirmación de que el paciente ha recibido y comprendido la información necesaria.

Antes de firmarlo conviene:

  • Leerlo con tranquilidad.
  • Consultar cualquier punto que no se comprenda.
  • Comprobar que se refiere al tratamiento que se va a realizar.
  • Solicitar una copia para conservarla.
  • Evitar firmarlo bajo presión o inmediatamente antes del procedimiento sin haber recibido información previa.

Firmar el consentimiento no elimina la responsabilidad profesional ni significa que el paciente renuncie a sus derechos.

Identificar los productos utilizados

Cuando el tratamiento incluya productos inyectables o implantables, el paciente puede solicitar información sobre el material que se va a emplear.

Es conveniente conocer:

  • El nombre comercial.
  • El fabricante.
  • El número de lote.
  • La fecha de caducidad.
  • La cantidad utilizada.
  • Las condiciones de conservación.
  • La finalidad para la que está indicado.

La clínica debe conservar esta información en la historia clínica para garantizar la trazabilidad del producto.

No deben aceptarse productos sin identificar, previamente abiertos, con el envase deteriorado o de procedencia desconocida.

Preguntar por el seguimiento posterior

La atención médica no termina cuando finaliza el procedimiento.

Antes del tratamiento, el paciente debe saber:

  • Qué efectos son habituales durante las primeras horas o días.
  • Qué cuidados debe seguir.
  • Cuándo tendrá lugar la revisión.
  • Cómo contactar con la clínica.
  • Quién le atenderá si aparece una complicación.
  • Qué síntomas requieren una consulta urgente.

Una clínica responsable debe ofrecer instrucciones claras y una vía de contacto posterior.

No elegir únicamente por el precio

El precio puede ser un factor importante, pero no debería ser el criterio principal para escoger clínica o profesional.

Un presupuesto excesivamente bajo puede estar relacionado con:

  • Productos de origen desconocido.
  • Cantidades insuficientes.
  • Falta de valoración médica.
  • Ausencia de revisiones.
  • Personal no cualificado.
  • Instalaciones inadecuadas.
  • Falta de atención ante complicaciones.

El presupuesto debería explicar qué incluye el tratamiento, cuántas sesiones se realizarán y si las revisiones forman parte del precio.

Precaución con las promociones y la presión comercial

La medicina estética es una actividad sanitaria y no debería presentarse como una compra impulsiva.

Conviene desconfiar cuando:

  • Se exige el pago inmediato para conservar una oferta.
  • Se recomienda un tratamiento sin valoración médica.
  • Se ofrecen procedimientos invasivos como premio o sorteo.
  • Se presiona al paciente para decidir ese mismo día.
  • Se minimizan los riesgos para facilitar la venta.
  • Se recomiendan varios tratamientos innecesarios.

Una clínica responsable respetará el tiempo de reflexión del paciente.

Evitar tratamientos en lugares no autorizados

Los procedimientos médico-estéticos no deben realizarse en domicilios particulares, peluquerías, hoteles, gimnasios, eventos privados u otros espacios que no estén autorizados como centros sanitarios.

Estos lugares pueden no disponer de:

  • Condiciones adecuadas de higiene.
  • Material sanitario.
  • Conservación correcta de los productos.
  • Equipamiento para actuar ante una complicación.
  • Gestión apropiada de residuos.
  • Seguimiento médico posterior.

La comodidad o el precio nunca deberían estar por encima de la seguridad.

Mantener expectativas realistas

La medicina estética puede mejorar determinados aspectos, pero no garantiza la perfección ni puede detener completamente el envejecimiento.

Los resultados dependen de factores como:

  • La anatomía del paciente.
  • La edad.
  • El estado de la piel.
  • Los hábitos de vida.
  • La técnica empleada.
  • La respuesta individual.
  • El seguimiento de las recomendaciones médicas.

Un buen profesional explicará qué puede mejorar, qué limitaciones existen y por qué un tratamiento puede ser adecuado o no para cada caso.

Señales de una clínica responsable

Una clínica de confianza:

  • Identifica claramente al médico responsable.
  • Realiza una historia clínica completa.
  • Explica los beneficios y los riesgos.
  • Utiliza productos identificables.
  • Respeta el tiempo de decisión.
  • Entrega consentimiento informado.
  • Ofrece instrucciones posteriores.
  • Programa revisiones cuando son necesarias.
  • Facilita un contacto ante incidencias.
  • Desaconseja tratamientos cuando no están indicados.

Señales de alerta

Conviene buscar otra opción cuando:

  • No se informa de quién realizará el procedimiento.
  • No se realiza una valoración médica previa.
  • No se pregunta por enfermedades, alergias o medicación.
  • Se prometen resultados perfectos o sin riesgos.
  • No se identifica el producto empleado.
  • No se entrega consentimiento informado.
  • El tratamiento se realiza en un lugar no sanitario.
  • No existe seguimiento posterior.
  • Se presiona al paciente para pagar o tratarse inmediatamente.
  • La persona utiliza títulos profesionales confusos o no verificables.

Lista de comprobación antes de decidir

Antes de reservar un tratamiento, compruebe:

  • Centro sanitario autorizado.
  • Médico identificado y colegiado.
  • Valoración médica personalizada.
  • Información clara sobre beneficios y riesgos.
  • Producto y número de lote identificables.
  • Consentimiento informado.
  • Presupuesto completo.
  • Instrucciones posteriores.
  • Revisión y seguimiento.
  • Contacto ante posibles complicaciones.

El compromiso de AMEG

La Asociación de Medicina Estética de Granada promueve una práctica médica segura, ética y responsable.

Desde AMEG recomendamos elegir profesionales que antepongan la salud del paciente a los intereses comerciales, que actúen con transparencia y que ofrezcan tratamientos correctamente indicados, proporcionados y adaptados a cada persona.