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Intrusismo profesional en medicina estética

La seguridad del paciente no puede quedar en manos de personas no cualificadas

La medicina estética forma parte de la actividad sanitaria y requiere conocimientos médicos, capacidad diagnóstica, valoración clínica y preparación para prevenir y tratar posibles complicaciones.

El intrusismo profesional aparece cuando una persona realiza actos propios de una profesión sanitaria sin poseer la titulación, habilitación o competencia legal necesaria. En medicina estética, esta práctica puede poner en riesgo la salud del paciente y deteriorar la confianza en los profesionales que ejercen de manera responsable.

AMEG defiende una medicina estética desarrollada con rigor científico, dentro de centros sanitarios autorizados y por profesionales debidamente cualificados.

¿Qué se considera intrusismo profesional?

No toda actividad relacionada con la imagen o el cuidado personal es medicina estética. Los tratamientos cosméticos no invasivos pueden pertenecer a otros ámbitos profesionales, pero determinadas actuaciones requieren una valoración sanitaria y no deben confundirse con servicios de belleza convencionales.

Puede existir una situación de intrusismo o ejercicio irregular cuando una persona sin la cualificación necesaria:

  • Realiza procedimientos médico-estéticos reservados a profesionales sanitarios competentes.
  • Inyecta medicamentos, productos sanitarios o sustancias con finalidad estética sin estar habilitada para ello.
  • Diagnostica alteraciones, prescribe tratamientos o indica medicamentos sin competencia profesional.
  • Se presenta públicamente como médico o utiliza títulos que no posee.
  • Atiende posibles complicaciones sin contar con formación clínica suficiente.
  • Realiza tratamientos sanitarios en domicilios, peluquerías, centros de belleza, habitaciones de hotel u otros lugares sin autorización sanitaria.
  • Utiliza productos de origen desconocido, no autorizados, falsificados o destinados a un uso diferente.

La normativa estatal establece que los centros sanitarios deben contar con autorización administrativa previa y con profesionales capacitados por su titulación o habilitación para las actividades que desarrollan.

¿Por qué supone un riesgo para el paciente?

Aunque algunos tratamientos puedan parecer sencillos, cualquier procedimiento invasivo puede producir efectos adversos o complicaciones.

Entre los riesgos asociados a una mala indicación, una técnica incorrecta o el uso inadecuado de productos se encuentran:

  • Infecciones.
  • Reacciones alérgicas.
  • Hematomas y hemorragias.
  • Quemaduras o lesiones cutáneas.
  • Asimetrías y resultados no deseados.
  • Daño nervioso.
  • Obstrucciones vasculares.
  • Necrosis de tejidos.
  • Alteraciones visuales.
  • Cicatrices permanentes.
  • Retraso en el diagnóstico y tratamiento de una complicación.

La diferencia no está únicamente en saber aplicar una técnica. Un médico debe poder valorar los antecedentes del paciente, detectar contraindicaciones, realizar un diagnóstico, decidir si el tratamiento está indicado y actuar adecuadamente ante una urgencia.

Productos inyectables y medicamentos

Los implantes de relleno utilizados con fines estéticos están sometidos a requisitos de seguridad y comercialización. Deben disponer del correspondiente marcado CE, utilizarse para la finalidad prevista por el fabricante y ser manejados por profesionales debidamente cualificados y formados.

La AEMPS también advierte de que los productos comercializados como cosméticos no pueden ser inyectados. Aunque se presenten en ampollas o viales, su administración mediante inyección constituye un uso incorrecto y puede suponer un riesgo para la salud pública.

Los medicamentos empleados en medicina estética, como los que contienen toxina botulínica, deben utilizarse conforme a sus indicaciones, ficha técnica, precauciones y condiciones autorizadas.

Señales de alerta para los pacientes

Antes de someterse a un tratamiento médico-estético, conviene desconfiar cuando:

  • No se informa claramente de quién realizará el procedimiento.
  • El profesional evita facilitar su nombre, titulación o número de colegiado.
  • No se realiza una historia clínica previa.
  • No se pregunta por enfermedades, alergias o medicación.
  • No se entrega información ni consentimiento informado.
  • El tratamiento se ofrece en un espacio que no parece un centro sanitario.
  • Se realizan inyecciones en domicilios, hoteles, peluquerías o eventos privados.
  • El precio es anormalmente bajo.
  • Se promete un resultado perfecto o completamente libre de riesgos.
  • No se identifica el producto utilizado ni se facilita su trazabilidad.
  • No existe un plan de revisión o atención posterior.
  • Se presiona al paciente para decidir o pagar de inmediato.

Una clínica atractiva, una cuenta popular en redes sociales o una gran cantidad de seguidores no acreditan una titulación sanitaria.

Cómo comprobar a un profesional y un centro

El paciente puede adoptar varias medidas de seguridad antes del tratamiento:

Solicitar la identificación del profesional

Debe conocer el nombre completo de la persona que realizará el procedimiento, su titulación y su número de colegiado cuando corresponda.

Consultar su colegiación

La colegiación puede comprobarse a través del colegio profesional correspondiente o mediante registros públicos habilitados para ello.

Comprobar la autorización sanitaria

El centro debe estar autorizado para desarrollar la actividad sanitaria que ofrece. La normativa exige autorización de funcionamiento antes de iniciar la actividad y para cada servicio que forme parte de su oferta asistencial.

Pedir información sobre el producto

El paciente puede preguntar por:

  • Nombre comercial.
  • Fabricante.
  • Número de lote.
  • Fecha de caducidad.
  • Marcado CE cuando corresponda.
  • Indicaciones y posibles riesgos.

Exigir una valoración previa

El tratamiento no debería decidirse únicamente a partir de una fotografía o de una conversación comercial. Debe existir una valoración individual y una indicación profesional.

El papel de la publicidad y las redes sociales

Las redes sociales han facilitado el acceso a información sobre tratamientos, pero también han favorecido la difusión de prácticas poco seguras.

Es importante no confundir contenido promocional con información médica. Los resultados mostrados en fotografías pueden estar seleccionados, editados o no representar la evolución habitual de un tratamiento.

La publicidad responsable debe evitar:

  • Garantizar resultados.
  • Minimizar los riesgos.
  • Presentar procedimientos médicos como algo trivial.
  • Utilizar títulos profesionales falsos o confusos.
  • Promover tratamientos sin valoración individual.
  • Incentivar decisiones impulsivas mediante ofertas limitadas.

La decisión de someterse a un tratamiento debe basarse en criterios médicos y no únicamente en tendencias, descuentos o recomendaciones de personas sin formación sanitaria.

¿Qué hacer ante una sospecha de intrusismo?

Cuando un paciente o profesional detecte una posible actuación irregular, es importante recopilar la información disponible sin ponerse en riesgo.

Puede resultar útil conservar:

  • Nombre del establecimiento o de la persona.
  • Dirección o lugar donde se realiza la actividad.
  • Publicidad, fotografías o publicaciones en redes sociales.
  • Mensajes, presupuestos o justificantes de pago.
  • Nombre y etiquetado del producto utilizado.
  • Informes médicos relacionados con posibles daños.
  • Fecha y descripción de los hechos.

La situación puede ponerse en conocimiento de las autoridades sanitarias, del colegio profesional correspondiente, de las fuerzas de seguridad o de otras instituciones competentes, según las características del caso.

Una sospecha no implica por sí sola que exista un delito. Corresponde a los organismos competentes investigar los hechos y determinar si se ha producido una infracción administrativa, deontológica o penal.

Si ha sufrido una complicación

Ante dolor intenso, cambios de color en la piel, dificultad respiratoria, fiebre, inflamación progresiva, alteraciones de la visión o cualquier síntoma preocupante, el paciente debe buscar asistencia médica urgente.

No conviene esperar a que la persona que realizó el tratamiento responda ni intentar corregir el problema mediante remedios caseros.

Además de recibir atención sanitaria, es recomendable solicitar y conservar toda la documentación clínica disponible.

El compromiso de AMEG

La Asociación de Medicina Estética de Granada trabaja para:

  • Defender el ejercicio responsable de la medicina estética.
  • Proteger la seguridad y los derechos de los pacientes.
  • Promover la formación continuada de los médicos.
  • Informar sobre los riesgos de las prácticas no autorizadas.
  • Favorecer la colaboración con instituciones sanitarias y profesionales.
  • Facilitar vías de comunicación ante posibles casos de intrusismo.
  • Impulsar una medicina estética ética, rigurosa y basada en la evidencia.

Combatir el intrusismo no supone defender únicamente los intereses de una profesión. Supone proteger a los pacientes frente a actuaciones que pueden causar daños físicos, psicológicos y económicos.

¿Quieres comunicar una posible práctica irregular?

Puedes trasladar a AMEG información sobre una situación que pudiera estar relacionada con el intrusismo profesional en medicina estética.

La comunicación será valorada de acuerdo con la información aportada y podrá orientarse hacia los organismos competentes cuando proceda.


Contacto

Colegio de Médicos de Granada

Andrés Segovia, 53, 18008 Granada